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-Allí, ¿ves allí?, espera que ahora sale, ahí, ¿ves el chorro?, Después de varios intentos, vi el lomo de la ballena y el chorro de aire levantando espuma, quien me interesaba por el espectaculo de la ballena era un hombre vestido con traje blanco, que me llevó, supongo conversando sobre mi situación, nos sentamos en un banco de madera en la banda de estribor. Julio el primo de mi madre que también venia con nosotros, le dijo a mi madre que andaba por primera molestando a la gente, que tenia que andar por ahí, la verdad es que todos me dejaban pasar y como dije hasta el capitán me llevo a la sala donde se daban las ordenes. Para observar las ballenas este Sr. de traje blanco me sentó a su lado en un banco y palabra va palabra viene, poco a poco me tomo la mano y la fue colocando en su bragueta, el susto te paraliza, nada intentas, nada conoces de esa actitud, sabes que no está bien y te avergüenza decir lo que pasó, el muy cerdo se masturbó con mi mano, con mi indefensa y púbera mano, nada dije a mi madre, ni nada dije a nadie solo ahora lo confieso, el odio y la humillación la violencia, la vileza de su acto seguro que me acompañó en el inconsciente, supongo que entendió que a pesar de mis años, intentar algo mas, el miedo no hubiera logrado mi silencio. Días después llegue a Río Gallegos, ese bellaco hijo de puta me tuvo varios días masturbándolo. Río Gallegos, está en el sur Argentino, con su viento gris, con su cielo plagado de bajas nubes, apenas separadas en su incansable tránsito. Desde la barandilla del barco pude observar asombrado la aridez, la ausencia de árboles, un paisaje desconocido, impensado, ¡que desazón¡, no lo podía creer. Faltaban solamente tres meses para finalizar las clases y la escuela publica no me aceptó. Mi madre se empeñó en que no perdiera un año y me llevó al colegio de los curas Salesianos. En España había concurrido a los Frailes, (Hermanos de las Escuelas Cristianas), por lo tanto no era para mi extraña la iglesia y sus ritos, no era extraña la enseñanza después de la misa y el confesionario. Los curas salesianos me tomaron un examen, observaron mis calificaciones anteriores y me aceptaron, integré todas sus organizaciones, fui el monaguillo predilecto, el presidente de Pibes Alegres, una organización salesiana, cercana a los cruzados de Cristo Rey. En ese colegio tuve cierta preeminencia a cambio de aceptar la religión y la mística, todo fue, fríamente calculado, un trueque a cambio de cierta protección y contención que no tenía en la casa de mis nuevos parientes. Después de comulgar los curas nos daban un buen chocolate así que ahí estaba, a la espera del chocolate. Los curas me llevaron a la radio, la audición fue un éxito, explotaron mi decir español, mi acento, mi forma de hablar y pronunciar llenó de curiosidad a los oyentes, mi tío masón, debió pensar que yo era la encarnación del Arcángel San Miguel. Dos años pasé en el colegio de los curas y estos poco a poco fueron conociendo mi historia, el porque de nuestra llegada, la situación de desamparo en la que nos encontrábamos, la situación mía en el pueblo. Goya fue un buen pintor en su juventud, luego en su vejez enloqueció y comenzó a pintar brujas y demonios, me dijo el cura Olivieri, cuando le dije que el pintor español que me gustaba era Goya, el bueno fue Velazquez (remataba). Me asombró ver en la misa de los domingos a la dueña del prostíbulo (quilombo), del pueblo, la Coca. La Coca se arrimaba devotamente al altar con unas esclavas en los tobillos, cerraba los ojos y con cara de cuadro de David abría su boca pintarrajeada para recibir la hostia, yo le colocaba el platillo debajo de la barbilla y el cura, con su parafernalia de ropa, un sallar blanco , la estola rodeando su pescuezo, la casulla atada con un cordón a la altura de la cintura, casulla que ya me había encargado yo de levantar tocando la campanilla mientras consagraba la hostia que ahora tomaba la Coca, después de dibujar la cruz en el aire con la ostia en la mano, repetir cuatro palabras en latín que terminaban con un inomine pater et e filiun et hespiritum santum, el cura le depositaba suavemente la hostia en la lengua que, con ojos bien cerrados y rostro beatifico, la Coca sacaba mas allá de su nariz. El prostíbulo de la Coca tenía un suculento contrato con el Ejército, los días de semana por la tarde, una parte de los 2.000 soldados acantonados en Rio Gallegos eran atendidos por 25 señoritas, que la Coca regenteaba. A la noche estas mismas damiselas, se las arreglaban para emperifollarse y atender a los holgazanes del pueblo. En esa iglesia fui un monaguillo completo, lo que mas me gustaba era utilizar el apagavelas, tocar las campanas era un privilegio que ejercían los destinados a ser miembros de la iglesia y yo era uno de ellos, tenía todas las condiciones, huérfano, sin dinero, sin protección, con una madre soltera, podía ser una liberación para ella el enviarme a estudiar a Buenos Aires, inteligente, dócil, que mas podían pedir. Venía como anillo al dedo. ¿Que quieren ser cuando sean grandes,? Preguntaron una vez en el colegio a cada uno de nosotros. Sacerdote dije sin que me ruborizara, eso era lo pactado lo que quien preguntaba debía oír, yo lo sabía y para defender los privilegios que me daba esa situación, así me debía portar. Mi madre se opuso tenazmente a la propuesta de enviarme a estudiar a Buenos Aires, para que hiciera el bachiller en un colegio de la congregación. -Es solo para que haga el bachiller señora, usted no tendrá que pagar absolutamente nada nosotros lo becamos y todos los veranos viene aquí. No es para ser cura, no es estudiar para cura, es un colegio de la congregación.Cuando tenga 18 años si quiere ser cura que sea le espetó mi madre al Director del Colegio el Cura Sucarino, que vino hasta el despacho de la panadería para ver a mi madre y solicitarle autorización. Dios puede llamarlo cuando sea adulto y no ahora que tengo que decidir yo, a mi no me dijo nada. -Ya se va a arrepentir, sentenció el cura, ¿que va a ser de el?, ¿adonde se va a educar?, es un niño inteligente y Ud. no podrá darle ningún estudio.Con ese argumento, expuesto cristianamente, muchas madres Argentinas, pobres, necesitadas entregan a sus hijos recién nacidos, a señoras para que los hagan hombres útiles y felices. La transacción con la intermediaria, se paga según el color del chico.- Usted no va a poder educarlo, no tiene recursos y es una pena que un chico inteligente, se desperdicie, hemos consultado a Buenos Aires y tiene gratis un lugar, si su hijo tiene vocación sacerdotal no tuerza los deseos del Señor, terminó diciéndole a Maruja el Director.-¿Estudiar para cura?, dijo mi madre, cuando sea mayor y sepa lo que hace que el decida, por ahora no. Antes me preguntó que pensaba yo, de estudiar para cura. -Mama ¿y si te vas a Buenos Aires y yo quedo medio pupilo?, los sábados y domingos lo pasamos juntos.-Hijo, si entras en ese colegio de ahí, no sales mas.-Mamá aprovechemos le decía yo, (pensando que de esa manera me liberaba de la casa en la que estábamos).- Alberto esos saben mas que lepe, entras ahí y luego de una manera o de otra te vas quedando, te convencen, te comen el coco. -¿Tu quieres ser cura? -No mamá que va, pero si estudio allí, hago el bachiller, y luego salgo, me va ha ser mas fácil para seguir en la UNIVERSIDAD-Pues nada, no vas y listo.Todo era bueno para salir de la familia de mis tíos, estar en un lugar donde fuera contenido, la voracidad clerical me agobió, por suerte el razonamiento fue superior a la fe. De mi infancia y mi paso por el catecismo quedaron principios, que orientaron mi vida. No robar, ama a tu prójimo como a ti mismo, dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, no desear la mujer de tu prójimo, No mentir. Para estos religiosos la mujer es el origen del pecado. La mujer nos incita al vicio, ella no debe ser un objeto amoroso y de placer, solo se puede sucumbir al deseo para procrear. En el preciso instante del mordisco a la manzana, la vergüenza inundó el alma de Adán y Eva, ambos corrieron a ocultar su sexo detrás de una hoja de parra, El viento azotó con ímpetu la vegetación aparecieron las inclemencias del tiempo, el frío y Dios los expulsó del paraíso terrenal. La llave la tiene en su bolsillo el arcángel San Gabriel Cuantas veces mi inocencia maldijo a la tentación de Eva, pensar que podíamos ser todos felices y estamos condenados a tanta miseria. Ganaras el pan con el sudor de tu frente, le dijo, pero no aclaró quien. ¿Toda la humanidad está pagando la culpa de la desobediencia?, no, que toda la humanidad, si unos pagan la culpa de la desobediencia, ¿porque otros no pagan un carajo?, ¿porque van a pagar despues de muertos? (pensaba). Para estos últimos y en compensación a los esfuerzos de otros, está la duda de su salvación eterna, ¿que importa sufrir en esta vida 80 años, frente a la gloria eterna del cielo?, es preferible nacer pobre, sin tierra, sin poder, porque es mas fácil que pase un camello por el ojo de una aguja que un rico ingrese en el reino de los cielos, sentenció para mi gloria el hijo de Dios.
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